Artículo publicado en El Progreso el 17/01/12
CARMEN UZ
Más platos de cuchara, ensalada al menos una vez a la semana, guarniciones más variadas (champiñones, pimientos asados, arroz…) en vez de tanta patata, menos carne y más pescado y verduras fueron algunos de los cambios introducidos, pero no los únicos. También cambió la forma de comer. Todos los niños deben probar como mínimo un bocado del primer plato para poder pasar al segundo. El objetivo es doble: conseguir que ingieran de todo y educar su paladar. «Es preferible comer un poco de cada plato que repetir el segundo, aunque guste más, porque generalmente el alimento hidrocarbonado va en el entrante y si el niño solo come el segundo tendrá una dieta hiperproteica e hipergrasa. Y se sabe que un alimento hay que probarlo al menos diez veces para que nos llegue a gustar», explica Fernández. Una dieta equilibrada supone tomar 50 alimentos distintos a la semana, afirma.
Si una vez terminado el segundo plato el niño se queda con hambre, se le sirve otra vez del primero o más guarnición del segundo. «Un niño no puede tomar cuatro milanesas, por mucho que le guste, porque le sobrecargas el riñón y le predispones a la obesidad», explica la nutricionista.
El racionamiento adecuado de la comida es uno de los cambios más llamativos, pero Fernández deja claro que tanto la elección de los alimentos como las cantidades responden a lo establecido por el Ministerio de Sanidad en el proyecto Naos (Estrategia para la Nutrición, Actividad Física y Prevención de la Obesidad) y en la Ley de Seguridad Alimentaria y Nutrición que entró en vigor el verano pasado. «No nos inventamos nada. Son las pautas marcadas por la administración ante el elevado nivel de sobrepeso y obesidad infantil y juvenil y otros problemas de salud asociados a una mala dieta. Por ejemplo, los niños son muy propensos a padecer anemia, por eso es fundamental que tomen ensalada fresca al menos una vez a la semana», explica.
Según la encuesta de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición del año pasado, el sobrepeso y la obesidad afecta al 77% de los niños y adolescentes.
El programa diseñado para el colegio de A Ponte incluyó también la elaboración de sugerencias para desayunos, tentempiés y cenas que se envían a los padres cada mes, al igual que el menú que comerán a mediodía en el colegio. «En general uno de los problemas de los niños es que desayunan mal y los padres, ante el temor de que no coman en el colegio, les mandan un bocadillo, en vez de una fruta, un lácteo o un trozo de pan. De esa forma, a mediodía no tienen hambre», explica.
La iniciativa de A Ponte ya está siendo copiada por otros colegios de Lugo y, aunque no todos los padres entienden fácilmente la premisa de que es mejor que los niños no coman a que elijan lo que comen, los resultados empiezan a verse y se atreven ya con alimentos tan difíciles como la coliflor. Hoy en A Ponte toca crema de calabaza, guiso de arroz con calamares y fruta.
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Estreno de los Almorzos Saudables El Concello inauguró ayer en el colegio Illa Verde la novena edición de los Almorzos Saudables, para niños de seis a ocho años, un acto que contó con la presencia del alcale, José López Orozco, y del edil de servicios generales, Francisco Fraga. Esta semana continúa en el Luis Pimentel y Albeiros. Alimentos Este año el Concello lleva a los colegios un producto lácteo, que aporta Gandeiría Quintián; fruta, yogures y zumos facilitados por Eroski Center; pan elaborado por Ingapan y, como novedad, miel producida por la Asociación de Apicultores de Lugo. |